jueves, 26 de julio de 2012

CAPÍTULO 49.


49 1El nombre de JOSÍAS es incienso aromático,
mezclado por un maestro perfumista,
su recuerdo es miel dulce al paladar
o música en el banquete,
2porque sufrió por nuestra conversión
y acabó con la abominación de los ídolos;
3se entregó a Dios de todo corazón
y en tiempos violentos fue compasivo;
4excepto David, Ezequías y Josías, todos se pervirtieron,
abandonaron la Ley del Altísimo los reyes de Judá hasta el final.
5Por eso entregó su poder a otros
y su honor a un pueblo extranjero,
6que incendió la ciudad santa
y asoló sus calles.
7JEREMÍAS lo anunció, cuando lo maltrataron;
creado profeta en el vientre materno,
para arrancar y arrasar y demoler,
para edificar y plantar y consolidar.
8EZEQUIEL tuvo una visión
y describió los diferentes seres del carro,
9también mencionó a Job,
que se mantuvo en el camino justo.
10También los DOCE PROFETAS, [florezcan sus huesos en la tumba!,
ellos confortaron a Jacob y lo salvaron con firme esperanza.
11Que grande fue ZOROBABEL, 
anillo de sello en la diestra de Dios.
l2y lo mismo JESÚS, hijo de Yosedec,
en cuyos días se construyó el altar,
se reedificó el templo santo destinado a gloria eterna.
13NEHEMÍAS, nombre glorioso; él reconstruyó nuestras ruinas,
reparó los muros derruidos, colocando puertas y cerrojos.
14Pocos ha habido en el mundo como HENOC,
también él arrebatado en persona.
15No ha nacido varón como José,
y sus restos fueron sepultados.
16SEM y SET son respetados por los hombres,
pero a todos supera la gloria de ADAN.

49,1-7 Josías y Jeremías aparecen juntos, como lo estuvieron en la reforma; pero Jeremías queda solo en la desgracia.

49,1 2 Re 22-23.

49,3 Es importante esta interpretación teológica: Josías no sufrió por sus pecados, pues era inocente, sino por la conversión del pueblo; ¿piensa Ben Sira en el oráculo del siervo, Is 53?; en todo caso, ya no se escandaliza de aquella muerte enigmática.

49,4 Justifica la elección de tres reyes. Deducimos que Salomón ha sido admitido como constructor del templo.

49,5-7 El destierro de Judá es otra etapa decisiva. De Jeremías resalta la vocación: véase Jr 1.

49,8-10 Es extraña la brevedad con que despacha a Ezequiel, el profeta del templo y la ciudad futuros. El autor no conoce a Daniel como profeta, en cambio, no quiere perderse a Job, siquiera de pasada.

49,10 La misma fórmula de antes, suspirando por una renovación de la actividad profética.
49,11-13 La restauración es muy breve, con datos de Esdras, Nehemías y Ageo. El templo es el mismo de antes "reedificado", y tiene un destino escatológico, como anunció Ageo, 2,1-9.

49,14-16 A manera de inclusión, se remonta a los antepasados. Reaparece Henoc, arrebatado al cielo y todavía vivo. José, sepultado en la tierra prometida. Sem es hijo de Noé y padre de los semitas; Set encabeza una línea adamítica. Así llegamos a Adán: por primera vez en la Biblia aparece su figura aureolada de gloria, probablemente por la esperanza mesiánica de un nuevo Adán. La genealogía de Lucas se remonta a Adán, pasando por Noé, Sem y Set. 

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