martes, 24 de julio de 2012

CAPÍTULO 45.


La historia
45 1 Amado de Dios y de los hombres,
Moisés ¡Bendita su memoria!:
2le dio gloria como de un dios,
lo hizo poderoso entre los grandes;
3a su palabra se precipitaban los signos,
lo mostró poderoso ante el rey,
le dio mandamientos para su pueblo y le mostró su gloria;
4por su fidelidad y humildad
lo escogió entre todos los hombres,
5le hizo escuchar su voz
y lo introdujo en la nube espesa;
puso en su mano los mandamientos,
ley de vida y de inteligencia,
para que enseñase los preceptos a Jacob,
sus leyes y decretos a Israel.
6Consagró a AARÓN, de la tribu de Leví,
7otorgándole un derecho perpetuo,
le concedió dignidad para ministerio de su gloria;
le ciñó los cuernos de búfalo y lo revistió con manto de gala,
8le vistió ornamentos preciosos,
insignias de poder y dignidad: calzón, túnica y manto,
9y un cinturón de granadas, con cascabeles alrededor
que sonasen suavemente al caminar,
para que el sonido se oyese en el santuario,
como aviso para sus paisanos.
10Ornamentos sagrados de oro y púrpura y lino, labor de artesano;
el pectoral de las suertes, el efod y el ceñidor
11tejido por un maestro con hilo escarlata; 
en el pectoral piedras preciosas engarzadas y grabadas como sellos,
piedras variadas, grabadas en relieve,
una por cada tribu de Israel.
12Corona de oro sobre el turbante
y una flor con la inscripción «Consagrado»:
honor, dignidad, gloria y poder,
encanto de los ojos, belleza perfecta.
13Antes de él no hubo cosa semejante: ningún laico la vestirá jamás,
solamente sus hijos y sus nietos sucesivamente.
14Su ofrenda se quema totalmente,
dos veces al día, sin faltar.
15Moisés mismo lo consagró
ungiéndolo con óleo sagrado,
así obtuvieron una alianza perpetua él
y sus hijos, mientras dure el cielo,
para servir a Dios como sacerdotes
y bendecir al pueblo invocando su nombre.
16Lo escogió entre todos
para ofrecer holocaustos y grasa,
para ofrecer en obsequio aroma que aplaca,
para expiar por los israelitas.
17Le confió los mandamientos
y autoridad para legislar y juzgar,
le encomendó normas y preceptos para que enseñara las normas al pueblo
y los preceptos a los israelitas.
18Unos laicos en el desierto
ardían con envidia de él:
la gente de Datán y Abirán, 
los secuaces arrogantes de Córaj.
19El Señor, al verlo, se indignó
y los consumió en el incendio de su ira,
envió contra ellos un prodigio:
una llama que los devoró.
20Pero aumentó la dignidad de Aarón, dándole su herencia,
le concedió como sustento las ofrendas sagradas,
21comer lo ofrecido al Señor;
su porción es el pan presentado
como un don para él y su descendencia;
22en cambio, no tiene propiedad en la tierra
ni reparte herencia con el pueblo,
su lote y herencia entre los israelitas son las ofrendas al Señor.
23También FINEÉS, hijo de Eleazar,
hereda en tercer puesto esta potestad;
pues con su celo por el Dios del universo
se puso en la brecha de su pueblo,
con su corazón y generosamente
expió por los israelitas.
24También a él le aseguró Dios un derecho,
alianza de paz para cuidar del santuario;
otorgándole a él y sus descendientes,
el sumo sacerdocio para siempre.
25Aunque la alianza con David,
hijo de Jesé, de la tribu de Judá,
es herencia personal, debida a su dignidad,
la herencia de Aarón es para su descendencia.
26y ahora alabad al Señor, porque es bueno
y os corona de gloria.
Que os conceda prudencia para juzgar con justicia a su pueblo;
que no cese vuestra dicha y vuestro poder nunca jamás.

45,1-5 Un verso quiere afirmar la continuidad. Moisés ante el Faraón, como un dios
en realizar prodigios; la aparición en el Sinaí y su misión al pueblo escogido; la entrega de
la ley como don precioso para el pueblo.

45,6-22 Aarón representa el culto, y ocupa más espacio que Moisés, que representa la ley. Nuestro autor se complace en copiar de Ex 28 los emblemas y ornamentos de la dignidad sacerdotal. Para leer este capítulo hay que tener en cuenta lo siguiente: a) el autor, que ha desenmascarado brutalmente el falso culto, 34,18-26, se entusiasma ante el culto legítimo, como expresión y realización de la vida religiosa del pueblo; b) rúbricas y ceremonias forman para él parte de los libros sagrados, se consideran institución divina, que garantiza la legitimidad y validez de dicho culto; c) los ornamentos son signo patente de dignidad y consagración, más valiosos que nuestros uniformes. Son cosas que han perdido mucho de su sentido y valor en el culto cristiano, se han vuelto muy accidentales; por eso la página de Ben Sira interesa referida al culto que prefigura la nueva liturgia de Cristo, como comenta la carta a los Hebreos.

45,6-13 Ornamentos. Ante el pueblo es una presencia sagrada; ante Dios lleva al pecho la placa con los nombres de las docetribus, "recordando" así ritualmente a su pueblo en presencia de Dios.

45,14-16 Los sacrificios: véase Lv 1-7. 

45,17 Función sacerdotal es la interpretación autoritativa de la ley.

45,18-19 Episodio histórico: Num 16; Sal 106, 16-18.

45,23-26 Sobre Fineés véase Nm 25 y Sal 106,30-31. La insistencia de Ben Sira en la sucesión legítima parece condicionada históricamente: la familia de los Tobíadas quería hacerse con el sumo sacerdocio, el cual correspondía históricamente a los Sadocidas; éstos garantizaban entonces la legitimidad del culto y también la pureza frente a influjos griegos. En aquel momento la estirpe davídica ya no reinaba, mientras que la estirpe sacerdotal conservaba la tradición. Se trata del ser de Israel como pueblo.

45,25-26 Como una pausa en el himno, para separar el primer grupo de figuras ilustres. La institución del culto perpetuo tiene valor conclusivo y permanente, más que la entrada en la tierra: si no es la visión de los antiguos credos y de tantas fórmulas litúrgicas, al menos representa la estructura del Pentateuco, que se queda a las puertas de la tierra. 

CAPÍTULO 44.


La historia
44 1Voy a hacer el elogio de los hombres de bien,
de la serie de nuestros antepasados:
2gran gloria les repartió el Altísimo,
los engrandeció desde tiempos antiguos.
3Alabemos: a los soberanos, por su gobierno del país;
a los hombres famosos, por sus hazañas;
a los consejeros, por su prudencia;
a los videntes, por su don profético;
4a los príncipes de naciones, por su sagacidad,
a los jefes, por su penetración;
a los sabios pensadores, por sus escritos;
a los poetas, por sus vigilias.
5Compositores según el arte,
que pusieron por escrito sus canciones.
6Hombres ricos y poderosos,
que vivieron en paz en sus moradas.
7Recibieron honor durante su vida,
y fueron la gloria de su tiempo.
8Algunos legaron su nombre
para ser respetados por sus herederos.
9Otros no dejaron recuerdo, y acabaron al acabar su vida:
fueron como si no hubieran sido, y lo mismo sus hijos tras ellos.
10No así los hombres de bien:
su esperanza no se acabó,
 
11 sus bienes perduran en su descendencia,
su heredad pasa de hijos a nietos.
12Sus hijos siguen fieles a la alianza,
y también sus nietos, gracias a ellos.
13Su recuerdo dura por siempre,
su caridad no se olvidará.
14SepuItados sus cuerpos en paz,
vive su fama por generaciones;
15el pueblo cuenta su sabiduría,
la asamblea pregona su alabanza.
16HENOC trataba con el Señor y fue arrebatado,
ejemplo de religión para todas las edades.
17El justo NOÉ fue un hombre íntegro,
al tiempo de la destrucción él fue el renovador;
por él quedó vivo un resto
y por su alianza cesó el diluvio;
18con señal perpetua se sancionó su pacto·
de no destruir otra vez a los vivientes.
19ABRAHÁN fue padre de muchos pueblos,
en su gloria no cabe mancha,
20porque cumplió el mandato del Altísimo y pactó una alianza con él,
en su carne selló el pacto, y en la prueba se mostró fiel;
21por eso Dios le juró
bendecir con su descendencia a las naciones,
multiplicarlo como la arena de las playas,
y a su prole como a las estrellas del cielo;
darle en herencia de mar a mar,
desde el Gran Río hasta el extremo del orbe.
22A ISAAc le aseguró descendencia
por causa de Abrahán, su padre;
23le dio la alianza de sus antepasados,
y la bendición bajó sobre ISRAEL,
a quien confirmó la bendición y le dio la herencia,
señaló las fronteras de las tribus repartiendo lotes a las doce.
De él nació un hombre
amado por todos: MOISÉS.

Aquí comienza la alabanza de los antepasados. Recuento histórico que continúa el himno comenzado, ya que Dios se ha revelado en la naturaleza y no menos en la historia. Por eso lo llamaríamos "alabanza de Dios por sus acciones históricas". La serie se referirá sobre todo a Israel, aunque asciende a sus antepasados hasta Adán.

44,1-15 Una introducción general prepara el desfile histórico. El autor piensa probablemente en personajes concretos: en Salomón y Ezequías, los soberanos, en Elías, el vidente, en José, el príncipe, en Isaías, el consejero, en David y Asaf, los compositores, en Salomón y los empleados de Ezequías, los poetas, etcétera. La enumeración genérica quiere abarcar otras figuras. La división estrófica es hipotética.

44,1 El término "de bien" es el clásico hsd: hombres que han recibido de Dios la bondad o misericordia, y la ejercitan con los demás. Lo cual significa ya una selección en la mente del autor: bienhechores. Además los considera en su categoría de "antepasados", con fuerte expresión de continuidad y pertenencia: casi tradición biológica.

44,2 Por la bondad, Dios les concede participar de su gloria.

44,3-4 Piensa sobre todo en "hazañas" guerreras, quizás en Josué. El escribir es actividad reconocida, incluso canónica. Los poetas son sobre todo del grupo sapiencial, según la tradición y leyenda salomónica, sin excluir algunos salmos.

44,5 Se refiere sobre todo a la composición musical, incluyendo probablemente la composición literaria: véase Ecl12,9.

44,9 Parece pensar en hombres no incluidos en la lista precedente, como si dijera: "Hay hombres que ... en cambio otros .." ; lo cual prepara, por contraste, la estrofa siguiente. El no dejar apellido ni recuerdo es maldición o desgracia, Eclo 41,9.

44,10-15 Repite la fórmula del verso primero. La continuidad de las generaciones y la del recuerdo forman la tradición de Israel. El recuerdo hace presentes y actuales los antepasados, como los descendientes hacen presente una estirpe. El recuerdo está ligado a la caridad, según la convicción del autor, Eclo 40,17; Sal 112: es la práctica de la "misericordia" que encabeza el fragmento. Pero el hombre no sobrevive, sólo perdura su fama: compárese con Eclo 39,9-11.

44,16 Comienza el desfile. Se salta a Adán, que aparecerá al final, Eclo 49,16. Escoge un patriarca anterior al diluvio, famoso por su fidelidad a Dios, que encendió la fantasía de los apócrifos posteriores.

44,17 -18 Renovador o sucesor. El resto es la continuidad humana estrechada en una familia. Su alianza, según la teología sacerdotal, abarca toda la humanidad posterior y no es exclusiva de Israel. Entre los vivientes cuentan también los animales.

44,19-21 Recoge: el cambio de nombre, la alianza, la circuncisión como sello del pacto, la prueba de sacrificar a su hijo, las tres promesas, la tercera iluminada por Sal 72. 

44,22 Isaac tiene importancia reducida, de enlace, como en las narraciones del Génesis.

44,23 Israel o Jacob. Antes de morir, según Gen 49, Jacob bendice a los progenitores de las doce tribus; a ellos se adelanta la división de la tierra. 

CAPÍTULO 43.


La creación.
43 1El firmamento límpido es belleza del cielo,
la bóveda celeste es espectáculo majestuoso.
2El sol cuando sale derramando calor,
¡qué obra tan maravillosa del Señor!,
3a mediodía abrasa la tierra,
¿quién puede resistir su ardor?
4Un horno encendido calienta la fundición,
un rayo de sol abrasa los montes,
una lengua del astro calcina la tierra habitada
y su brillo ciega los ojos.
5¡Qué grande el Señor que lo hizo!,
sus órdenes espolean a sus campeones.
6También brilla la luna en fases y cielos
y rige los tiempos como signo perpetuo,
7determina las fiestas y las fechas
y se complace menguando en su órbita,
8de mes en mes se renueva,
¡qué maravilloso cambiar!
Señal militar, instrumento celeste
que enciende el firmamento con su brillo.
9Las estrellas adornan la belleza del cielo
y su luz resplandece en la altura divina;
10a una orden de Dios ocupan su puesto
y no se cansan de hacer la guardia.
11Mira el arco iris y bendice a su creador:
¡qué esplendor majestuoso!
l2Abarca el horizonte con su esplendor 
cuando lo tensa la mano poderosa de Dios.
13Su poder traza el relámpago
y acelera los rayos justicieros;
14crea para un destino un depósito
y hace volar las nubes como buitres.
15Su poder condensa las nubes
y desmenuza las piedras de granizo.
16El estruendo de su trueno estremece la tierra,
y con su fuerza sacude las montañas;
17cuando él quiere, el ábrego sopla,
la tormenta del norte, el ciclón y el huracán.
18Sacude la nieve como bandada de pájaros,
y al bajar se posa como langosta;
su belleza blanca deslumbra los ojos,
y cuando cae, se extasía el corazón;
19derrama escarcha como sal,
sus cristales destellan como zafiros.
20Hace soplar el gélido cierzo y su frío cuaja el estanque,
hiela todos los depósitos y reviste el aljibe con una coraza;
21quema la hierba del monte como la sequía
y los brotes de la dehesa como una llamarada;
22pero el rocío que destila lo cura todo:
suelta y fecunda la tierra reseca.
23Su sabiduría domeña el océano
y planta islas en el mar;
24los navegantes describen su extensión,
y al oírlos, nos asombramos;
25en él hay creaturas extrañas
y toda especie de monstruos marinos.
26Por él tiene éxito su mensajero
y su palabra ejecuta su voluntad.
27 Aunque siguiéramos, no acabaríamos,
la última palabra: «Él lo es todo».
28Encarezcamos su grandeza impenetrable,
él es más grande que todas sus obras;
29el Señor es temible en extremo,
y son admirables sus palabras.
30Los que ensalzáis al Señor, levantad la voz,
esforzaos cuanto podáis, que aún queda más,
los que alabáis al Señor, redoblad las fuerzas,
y no os canséis, porque no acabaréis.
3l¿Quién lo ha visto que pueda describirlo?,
¿quién lo alabará como él es?
32Quedan cosas más grandes escondidas,
sólo un poco he visto de sus obras.
33Todo lo ha hecho el Señor,
y a sus fieles les da sabiduría.

 43,1-33 El gran himno a la naturaleza se puede dividir en estrofas regulares, una de seis versos y seis de cuatro, a las que sigue un epílogo de ocho versos. En cuanto al tema, se puede considerar como comentario libre a la enumeración del salmo 148; el espíritu y alguna reminiscencia lo acercan al salmo 147. Se conjugan en el poema la descripción asombrada, el lirismo que se derrama en exclamaciones, varias imágenes que "domestican" la naturaleza. Sin duda alguna, el autor ha puesto en la obra todo su empeño, y ha conseguido un buen poema.

43,1-5 Firmamento y sol. Recuérdese Sal 19,7. El sol está visto al salir y al mediodía, se asemeja a un campeón o guerrero recorriendo su camino; el verso 5 se refería a la rápida bajada del poniente. La exclamación del v. 3 va dedicada a la obra, la del v. 5, al Señor que la hizo. Es algo dudosa la comparación del horno.

43,6-8 La luna. Varios elementos tomados de Gen 1 y Sal 104,19. Las fases están contempladas con estupor, y hay un juego de palabras en "renovarse" y "mes" (de la misma raíz). Por eso leen otros "cada mes se renueva según su nombre". Señal militar, como fuego de un campamento para avisar desde lejos. Es dudosa la palabra "instrumento" que se lee en el manuscrito hebreo, y que podría significar "odre" o "instrumento musical". Comparar la luna con un instrumento musical cuyo sonido sea el brillo es cosa extraña en el estilo bíblico.

43,9-10 Las estrellas. La imagen del "puesto" y de la "guardia" son claramente militares, como 42,17.

43,11-12 El arco iris ocupa puesto privilegiado en la narración del diluvio, Gen 9,13. Admira su amplitud, su brillo, su curva tirante.

43,13-16 Tema frecuentísimo en el AT. La primera imagen utiliza el verbo de "trazar" un rasgo de escritura o marcar una res: la mano de Dios abarca el firmamento con un trazo firme, el relámpago. La segunda imagen es más sosegada: algunos la entienden de bandadas de aves migratorias. La tercera es más artesana: Dios como picapedrero celeste y gigantesco. El v. 16 recoge las conocidas imágenes de la teofanía, p. ej. Sal 16,9; 97,4; 104,32; Hab 3,10.

43,17-19 Si el primer verso va unido temáticamente a los tres siguientes, trata de tormentas de invierno. La contemplación de la nevada es única en el AT: quizás la ha contemplado el autor en alguno de sus viajes, pues describe una nevada espesa que cuaja. La doble comparación es feliz en capturar el revoleteo espantado de la nieve y su posarse innumerable y mullido. La imagen de la escarcha es plenamente doméstica, como en Sal 147,16. Otros leen "brotan como zarzas".

43,20-22 La helada se mete por las casas. Quizás el "agua parada" de 20c se refiere a los charcos, en cualquier caso se trata de agua no fluyente. La helada quema la hierba no cultivada de montes y dehesas (todavía no ha brotado el grano); de las heladas se pasa a un tiempo intermedio, de rocío y lluvias, antes de llegar el calor.

43,23-25 El primer verso es algo dudoso, porque está medio borrado en el manuscrito hebreo: parece referirse a la tradicional imagen de ascendencia mítica, del océano como monstruo rebelde. Los cuentos de marineros asoman en Sal 104,25-26; 107,23-24; pero no sería extraño que Ben Sira haya hecho algún viaje marítimo.

43,26 Por razones estróficas lo juntamos a los anteriores. Recoge la concepción de la palabra de Dios como mensajero y ejecutor de órdenes: Sal 147,15.

43,27 -33 La estrofa final sube de las obras al Creador, que las sintetiza y supera todas, y repite la invitación a la asamblea, como lo pide el género hímnico.

43,27 Véase 42,17 y Sal 139.

43,29 Véase Sal 76 y también Sal 47,3; 96,4; 99,3. Y el comienzo del libro, 1,8.

43,30-31 Siguen las reminiscencias del cap. 1: los participios, las preguntas retóricas.

43,33 También como 1,10. Sabiduría para entender y proclamar sus obras. Gran sabiduría es aprender que, puestos a alabar a Dios, siempre nos queda más. 

miércoles, 11 de julio de 2012

CAPÍTULO 42.


42 2de la Ley y mandatos del Altísimo,
de absolver al acusado inocente,
3de ajustar cuentas con el socio o el amo,
de repartir una herencia o propiedad,
4de exactitud en pesas y balanzas, de pesas y medidas controladas,
de comprar una pequeñez entre una abundancia,
5de ganar comerciando con viajantes,
de educar con rigor a un hijo,
de tundir los lomos a un mal siervo,
6de enterrar a la mujer infiel,
de echar llave donde andan manos sueltas,
7de contar bien un depósito,
de anotar lo que das o recibes,
8de corregir al necio y al inexperto
y al viejo que se aconseja con prostitutas.
Así serás verdaderamente prudente
y serás estimado de todos.

Cuidados por la hija

9Una hija es tesoro engañoso para su padre,
le quita el sueño por la preocupación:
si es joven, no se le quede en casa;
si casada, no se la repudien;
10si doncella, no se la seduzcan;
si casada, no sea infiel;
en la casa paterna, no quede encinta;
en casa del marido, no quede estéril.
11Vigila a tu hija doncella,
para que no te acarree mala fama,
comentarios de la ciudad, desprecio de la gente
y burlas de los que se reúnen en la plaza.
Donde ella vive no haya una reja
ni miradores a los accesos en tomo.
12No exhiba su belleza ante cualquier hombre
ni trate familiarmente con las mujeres;
13porque del vestido sale la polilla
y de una mujer la maldad de otra.
14Mejor es la dureza del marido que la indulgencia de la mujer,
la de mala fama trae infamia a la casa.

TERCERA PARTE
HIMNO POR LA NATURALEZA Y LA HISTORIA

El creador

15Voy a recordar las obras de Dios y a contar lo que he visto:
por la palabra de Dios son creadas
y de su voluntad reciben su tarea.
16El sol sale mostrándose a todos,
la gloria del Señor llena todas sus obras.
17 Aun los santos de Dios no bastaron
para contar las maravillas del Señor.
fortaleció sus ejércitos,
para que estén firmes en presencia de su gloria.
18Sondea el abismo y el corazón,
penetra todas sus tramas,
19declara el pasado y el futuro
y revela los misterios escondidos.
20No se le oculta ningún pensamiento
ni se le escapa palabra alguna.
21Ha establecido el poder de su sabiduría,
es el único desde la eternidad;
no puede crecer ni menguar ni le hace falta un maestro.
22¡Qué amables son todas tus obras!,
y eso que no vemos más que una chispa.
23Todas viven y duran eternamente
y obedecen en todas sus funciones.
24Todas difieren unas de otras, y no ha hecho ninguna inútil.
25Todas son a cual más bella:
¿quién se saciará de contemplar su hermosura?

42,2-8 La serie positiva consta de dieciséis miembros: gran parte se refieren a la economía y administración.

42,2 Podría referirse a renegar ante los extranjeros, según 41,8.

42,4 Véase Prov 16,11.

42,5 Véase 26,29-27,3 y también 30,1-13; 33,25-32.

42,8 La sanción, aquí y en el verso 1, es simplemente social.

42,9-14 Véase 22,3-5; 7,24-25, y nuestro refrán: "Mal ganado es de guardar doncellas y mozas por casar".

42,9-10 Véase 31,1-2, donde se habla de tesoros reales. El autor emplea su procedimiento de oposiciones artificiosas.

42,11 Véase lo contrario en Prov 31,23. El último verso es dudoso: la raíz hebrea significa mirar, observar; algunos traducen "donde ella duerme".

42,12 Se entiende de las mujeres casadas, que forman grupo aparte con sus hablillas y comentarios, y podrían maliciar a la muchacha.

42,14 El sentido es dudoso. Algunos lo traducen "mejor hombre malo que mujer buena", hipérbole que no concuerda con la doctrina general de Ben Sira, a pesar de frases como 25,24. Más dudosa aún la traducción del último hemistiquio.

42,15-25 Esta sección, alabanza de Dios y de sus obras, hace de obertura para todo lo que sigue. La construcción parece ser: dos versos de introducción, cuatro estrofas de tres versos. La figura del sol hace de contraste explícito en dos estrofas, la cambiante luna parece hacer de contraste implícito en la tercera estrofa.

42,15 Aquí comienza el gran himno que se extiende hasta 50,24: alabanza de Dios en este capítulo, de la naturaleza en el siguiente, de los antepasados ilustres en los restantes. Comienzo de himno: véase la fórmula de Sal 77,12. El autor ha visto la naturaleza, la historia la ha oído o leído. Sobre el segundo verso, Sal 33.

42,16 Véase 26,16. El sol, como esplendor único y total, que lo abarca y lo supera y lo ilumina todo, es símbolo favorito de la divinidad. A su imagen se concibe la "gloria" de Dios, como presencia luminosa, universal, sin imagen. Véase Is 6,2; Sal 19.

42,17 Los santos de Dios son sus ángeles, su corte: Sal 89,6; 103,21. Desarrollo del terna en el próximo capítulo, 43,27-33; Los ejércitos del Señor son los astros y constelaciones: multitud en orden, movimiento pausado, firmes cuando les pasa revista su Señor: 17,32; Is 13,4. El mismo verbo de estar firmes se emplea para la presencia litúrgica, y el pueblo de Israel es también ejército del Señor, Ex 12,51. Sobre el tema véase 16,27-28.

42,18-20 Ciencia universal de Dios: como el sol, que lo penetra todo con su calor, Sal 19,7, y con su luz, 17,9.31. Véase también 15,18-19; 16,17-23. El texto griego añade un verso: "El Altísimo conoce todos los sentimientos y contempla la señal eterna"; en su original ha confundido "futuro" por "señal", influido por 43,6 donde la luna se llama "señal eterna". Esta adición parece variante de 20a y 19a.

42,18 Véase Prov 15,11; Job 26,6. Tramas en su ambivalencia de bien y mal.

42,19 Véase Is 41,23; 45,11. El abarcar el tiempo, sobre todo el futuro, es más admirable que abarcar el espacio.

42,20 Exposición clásica en Sal 139. 

42,21 O bien "la obra poderosa de su sabiduría". Según Ben Sira, la sabiduría es la primera obra de Dios y dirige las restantes: capítulo 1. El verso siguiente recuerda a Isaías 11 y también 18,6. Aquí es donde puede actuar como contraste implícito la luna: recuérdese Sant 1,18. En la totalidad de su presencia espacial y temporal, de su saber y obrar, muestra su unicidad.

42,22 El verso falta en el manuscrito hebreo, y el segundo hemistiquio es algo dudoso, si bien recuerda pasajes como Is 40,15 "una gota de un cubo".

42,23 Para la mentalidad hebrea lo que se mueve vive: también los astros y los fenómenos atmosféricos. El aspecto "funcional" lo conocemos por la teodicea del cap. 40. Otros leen "y están guardadas para sus funciones".

42,24 Más que el paralelismo y la correspondencia, que subraya la traducción griega bajo el influjo de 33,15, el autor inculca la variedad y diversidad.

42,25 La sensibilidad "estética", contemplación de la belleza, implícita en varios salmos, se hace explícita aquí, quizás bajo el influjo de la cultura griega. 

CAPÍTULO 41-42,1.


Muerte
(Eclo 36,16-23)

41 1¡Oh muerte, qué amargo es tu recuerdo
para el que vive tranquilo con sus posesiones,
para el hombre contento que prospera en todo
y tiene salud para gozar de los placeres!
2¡ Oh muerte, qué dulce es tu sentencia
para el hombre derrotado y sin fuerzas,
para el hombre que tropieza y fracasa,
que se queja y ha perdido la esperanza!
3No temas la muerte, que es tu sino,
recuerda que lo compartes con antepasados y sucesores;
4es el destino que Dios asigna a todo viviente,
¿y vas a rechazar la Ley del Altísimo?
En la tumba nadie discutirá
por mil años o cien o diez.
5Prole reprobada es la de los malos
y descendencia insensata en casa del perverso;
6de hijo inicuo vino un reino malvado,
su posteridad siempre será infame.
7 Al padre malvado lo maldice el hijo,
pues por su culpa la gente 10 afrenta.
8¡Ay de vosotros, poderosos,
que abandonáis la Ley del Altísimo!
9Si dais fruto es para que se malogre;
si engendráis, es para el luto;
cuando caigáis, habrá gozo eterno,
cuando muráis, seréis malditos.
10Lo que viene de la nada vuelve a la nada,
y el impío del no ser al no ser.
11El hombre es un soplo en un cuerpo,
pero el nombre del compasivo no perece.
12Respeta tu nombre, porque él te acompañará
más que mil tesoros preciosos.
13Los bienes de la vida duran pocos años,
la buena fama años sin cuento.

Vergüenza
(Ec1o 4,20-26)

14Sabiduría oculta y tesoro escondido,
¿para qué sirven los dos?
15Mejor es quien oculta su necedad
que el que oculta su sabiduría.
16Hijos míos, escuchad mi instrucción sobre la vergüenza,
sonrojaos según mis normas:
no toda vergüenza merece sentirse
ni todo sonrojo se debe aceptar.
17 Avergüénzate: ante tu padre y tu madre de inmoralidad;
ante el jefe y el magistrado, de mentir;
18ante el señor y la señora, de falsedad;
ante la asamblea y el pueblo, del crimen;
ante el amigo y compañero, de deslealtad;
19ante los vecinos, de arrogancia;
de romper los pactos jurados; de meter los codos cuando comes;
de negar un favor que te piden;
21de rechazar la visita de un amigo;
de retener la porción asignada a otro;
20de no responder a un saludo;
de mirar a la mujer de tu prójimo,
22y de fijarte en la extraña.
De solicitud por su criada y de insidiar su lecho.
Ante el amigo, de insultarlo;
de acompañar un regalo con un desprecio,
42 1de repetir lo que has escuchado y de revelar secretos.
Ésta será vergüenza auténtica que te traerá el favor de todos.
Pero de lo siguiente no te avergüences
ni peques por respetos humanos:

41,1-4 Breve meditación sobre la muerte: véase 38,16-23. El consuelo que Ben Sira puede ofrecer es bien limitado: muerte como liberación para el hombre derrotado, muerte como término ineludible impuesto por Dios, muerte como igualación de todos. Por contraste podemos apreciar el jubiloso mensaje del NT, sobre todo 1 Cor 15. Véase Tob 3.6: Jon 4.8: Lc 12,19-20.

41,5-13 Por el tema, estos versos continúan los precedentes. Aunque la muerte iguala a todos, abre la puerta a una diferencia doble: los descendientes que prolongan la familia, la fama que prolonga el nombre. Esta superación queda reservada a los honrados y caritativos.

41,5-7 Como respondiendo a la objeción "aunque uno muera, quedan los hijos". Puede pensar en Roboán y en otros reyes; "casa" también puede significar dinastía. El autor se dirige sobre todo a reyes y nobles, que piensan hacer valer la seguridad del linaje: el juicio es grave y definitivo. Véase 16,1-5.

41,8-9 Quizá se dirija a los nobles e influyentes que renegaban de la religión paterna bajo el influjo de la cultura griega; véase 1 Mac. La estrofa anterior tomaba el punto de vista de los hijos, ésta se fija en los padres: la apostasía vicia en raíz la gran bendición de la fecundidad, que pretende asegurar la continuidad del pueblo. La frase final revela una actitud apasionada en el autor.

41,10-13 En contraste el hombre compasivo: véase Sal 112. La versión tradicional dice "del polvo al polvo"; Ben Sira interpreta el texto con una fórmula más radical empleando un término del caos primitivo tohu, véase Is 34,11. El autor no explica cómo la fama afecta al que ha muerto, pero considera el nombre como realidad sólida, y piensa en el consuelo del momento final.

41,14-42,8 Sobre la vergüenza y timidez, exposición más amplia que la anterior, 4,20-26. Se divide en una serie positiva y otra negativa.

41,14-15 Estos dos versos se leen también en 20,30-31, pero encajan mejor aquí. Por timidez no se debe ocultar la sabiduría, que debe aprovechar al prójimo; véase 37, 19-26.

41,16-42,1 La serie enumera dieciocho casos: siete están cualificados con un "ante". Pero no sabemos si el orden está bien conservado y si la forma no ha sufrido cambios. Además la serie admite fácilmente adiciones, por eso se puede sospechar una versión antigua más breve, un decálogo o dodecálogo sobre la materia. Las situaciones son heterogéneas, aunque se refieren todas a la convivencia social. Varios casos pertenecen a la legislación sacra del pueblo, otros son de educación: el autor ya ha tratado estos temas en otros pasajes.